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La intención de este artículo es crear una consciencia entorno a la situación de violencia dirigido a todas las personas en todo tipo de contexto.

Tomar consciencia de que todos podemos estar en una situación de violencia, debido a que este tema no hace excepción de personas a las que les puede pasar, no tiene estatus, ni condición social, es algo a lo que todos podemos estar expuestos alguna vez, a veces inclusive sin darnos cuenta, podemos entrar en el ciclo de violencia y ser uno o una más.

Me atrevería a decir que no existe una sola persona que no haya estado expuesta de alguna manera o haya experimentado un episodio de violencia en su vida, existen muchos tipos de violencia y el hecho de que en algunos casos la hemos normalizado ya sea por la sociedad o la cultura, nos ha envuelto en estos hechos sin siquiera decidirlo a veces.  

Desde pequeños y por muchos motivos en  la infancia vivimos episodios de violencia, tanto física como psicología que pueden comenzar como una  broma “inocente” y que poco a poco se puede  transformar en una serie de actos recurrentes de violencia y de bulling, actos que generan consecuencias irreparables, que se desencadenan en la adolescencia y adultez, ya que generan  creencias y patrones subconscientes, abriendo heridas de rechazo, humillación, que ocasionan traumas profundos, miedos, dolores y  en  la mayoría de los casos, si no se tratan a tiempo llevan a las personas a generar tanta frustración, pensamientos autodestructivos, venganzas y en casos llevan hasta a la muerte. Otra de las razones de que está violencia se repita es que el ser humano va creciendo y repitiendo esos comportamientos observados y aprendidos, y en lugar de vivir fluyendo y con confianza, vive en un modo de pánico y huida y defensa, y, lo único que hace en estas situaciones, es repetir los patrones adquiridos y seguir en ese ciclo de violencia, “ataque y defensa”.

Cómo cambiar estos patrones de violencia normalizada

Comenzar a romper el ciclo, especialmente con los niños y niñas, poner ATENCIÓN a las señales que los niños nos comunican a través de su comportamiento, un niño o niña feliz actúa de una manera muy diferente a un niño o niña que está reprimiendo emociones.

Al estar atentos como adultos, especialmente los padres, podemos encontrar la raíz de esa violencia y parar el Ciclo, al hacerlo no solo estaremos rompiéndolo para su ser querido, si no será una alarma para todo el entorno que seguramente también normalizó esa violencia.

Cuando están en la adolescencia, se requiere paciencia para poder comunicarse con un adolescente,  para el adulto resulta difícil comunicarse con el adolescente y para el adolescente es igual de difícil comunicarse con el adulto, en este caso el adulto será la persona que deba indagar,  acercarse sutilmente y ayudar, de la misma forma, poner ATENCIÓN a las señales es vital, un adolescente está pasando por muchos cambios, hormonales, físicos y psicológicos, que pueden causar muchas confusiones en su mente, pero un adolescente con todo y estos cambios presenta un comportamiento diferente en situaciones de violencia que otro que no, y  cuando no es así, hay que preguntarse el por qué y llegar a la verdad.

La percepción, la comunicación y cómo padres, familiares, maestros, conocer a nuestros hijos, hijas, sobrinos, sobrinas, alumnos, alumnas es esencial para detectar a tiempo cualquier indicio de violencia y actuar para detener cualquier acto a tiempo.

Ya en la etapa adulta, el cuidarse de la violencia es algo que se cree responsabilidad de las personas que la viven, la permiten y no es así, la violencia jamás será responsabilidad de la víctima, la culpa que siente la persona en situación de violencia, la hace callar y a veces por miedo, vergüenza o temor a represalias no actuar en su legítima defensa, pidiendo ayuda, ayuda profesional y protección.

Las personas en situación de violencia están tan sumidas en una realidad que muchas veces les han hecho creer sus agresores, que no están viendo la realidad como es, el ayudarle a una persona en situación de violencia a disociarse de su situación y verla como realimente es, le ayudará a tener una nueva perspectiva y poder defenderse, pidiendo ayuda y alejándose de la situación de violencia.

Las personas en situación de violencia, ya sea física o psicológica son personas con una autoestima absolutamente carente, en algunos casos están convencidas que merecen ese trato, en otras ocasiones tienen tanto miedo de lo que les pueda pasar a ellos o a los suyos, que se callan o dejan pasar, sin darse cuenta que cada vez puede ser peor.

Si tú eres víctima de violencia, es importante que sepas, que no es tu culpa, por ninguna razón nadie tiene el derecho de hacerte daño ni física, ni psicológicamente, es importante que sepas que no estás solo o sola, qué hay personas a las que puedes acudir, que no te debe dar vergüenza que nos puede pasar a todos y que hoy te paso a ti, pero no debe seguir pasando, no lo mereces, no es lo que Dios quiere para ti, ni para tus hijos en el caso de que los tengas, no tengas miedo, hay personas y organismos que están ahí para ti, que estamos aquí para ti, alza tu voz, hay  un mundo hermoso lleno de paz esperando por ti, aún puedes ser feliz, aún puedes sanar todas las heridas físicas y emocionales, aún puedes mirar a la vida y sonreír, existimos personas que te entendemos y queremos tu bienestar, es tiempo de salir de ese lugar, de ese ciclo y volver a amar, amar a esa persona que miras al espejo y quizá ya no reconoces, porque está tan lejos de ser lo que fue, no te preocupes, adentro de esa persona que crees que eres todavía estás tú, si, la persona que eres está debajo de todas esas heridas y que  si te decides puedes comenzar a sanar.

Este es un llamado, esta es una petición de vida, a que te recuperes a ti mismo a ti misma y vuelvas a ser tú, quiero que sepas desde el fondo de mi corazón, que una vez que tomas la decisión, Dios te apoya y todo comienza a obrar a tu favor, quiero que sepas que lo puedes hacer porque a ti mujer, a ti adolescente, a todos los que sienten este dolor les quiero decir #noestansolos.ni solas

Este artículo, lo hice porque me uní a esa noble causa de la campaña #noestansolos para todas las personas que hayan pasado por una situación de violencia o que estén pasando, para que alcen su voz.

 La violencia se acabará el día en se deje de normalizar un golpe, que cuando un niño al golpear a otro niño o niña, en lugar de usar frases como  “así son los niños se pelean”, se pare de manera radical la violencia se acabará, cuando en el caso de que un niño empuje a una niña,  no se le diga frases como  “si  es que te empuja es  porque le gustas”, se acabará cuando, una mujer o una amiga no hable mal de otra mujer, cuando no exista una crítica hacia el éxito de una persona, con frases de duda sin pruebas como: “que habrá hecho” o “debe ser ilícito” sin comprobar,  se acabará cuando una mujer se pueda vestir como quiera y eso no se interprete como “provocación”, cuando la forma de maquillarse, bailar o caminar de una mujer no se critiquen con palabras como “mira cómo se viste, que quiere lograr” se acabará cuando no seas culpable de ser lo que eres y te tengas que justificar, se acabará cuando los amigos dejen de poner apodos sobre el aspecto físico a los otros, o cuando veamos normal al ver a un hombre llorar y no  pensemos en debilidad, la violencia se acabará ese día en el que tú decidas dejar todo eso atrás, comienza por ti, recuerda cuida tu espacio y cuida el espacio de tu vecino, tus derechos terminan donde comienzan los de los demás, se empático, ten compasión por todos, no sabemos la historia detrás, pero jamás normalicemos la violencia, ni justifiquemos el mal. La violencia engendra violencia y comienza en nosotros mismos, en nosotras mismas, cuando nos auto criticamos, nos herimos, nos queremos cambiar, el aceptarnos como somos, amarnos tal cuál hará que lo único que aceptemos del otro sea un amor y un trato similar.

Construir una sociedad libre de violencia es responsabilidad de todos, tanto de la sociedad civil organizada como de autoridades, pero principalmente de ponerle fin a la violencia desde nosotros y nuestras familias, desde cada uno de los espacios que compartimos, en estos momentos de pandemia en que nos cambió la vida a todos, es necesario ser más amables, más empáticos y solidarios y sobre todo aprender a amar y ayudar en servicio a todos.

Por: Daniela Avilés

Coach y Mentora Transformacional, Motivadora experta en PYMES e Inteligencia Emocional

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